martes, 5 de abril de 2016

Cronica

En los Premios TELVA/Moda, Melodi dio una gran sorpresa al quedar sin ningún escudo.

Desnudo traumante, que atrajo a una criatura del inframundo





Durante esta madrugada, la famosa y admirable modelo y diseñadora de moda Melodi Martinez (27), vivió una épica lucha con su antigua enemiga “la escalera”. Ella estaba saliendo de los grandiosos Premios TELVA/Moda, cuando repentinamente su pie izquierdo se topó con un líquido exótico llamado: “Coca-Cola”, y cayó saltando como una canica. Su imagen de excelencia desapareció inmediatamente rauda como un colibrí, después de arrastrar su delicado vestido seda de coral por todo el mármol. Ya con su maquillaje deteriorado, intentó caminar disimuladamente hasta la limusina que la esperaba, pero no llegó a su destino. Rápidamente, un grupo de palomas se encargó de demorarla. Como si fuera poco, aparecieron iguales a las aves de un mago mediocre que practicaba trucos, y le obsequiaron una simbólica y  notable piñata de defecación blanca. Ella es conocida por detestar el color blanco dado  que lo considera  insulso,  pero esta afirmación solo oculta una verdad más dramática. La realidad es que ella sufre de una enfermedad poco común a la  que se le llama”Blaquiasquitis”, que quiere decir que cada vez que la toca algo de pigmento blanco le agarran ataques y empieza a bailar desaforadamente como si fuera una rana. Al verla todas las cámaras y los distintos periodistas, no sabían qué pregunta hacer: era Miss Perfección convertida en una extraña rana bailarina. Sus fanáticos estaban muy confundidos y para minimizar la incómoda situación, se pusieron a copiar sus pasos.

El sapo se muda a otro cuerpo
Estaba tan exaltada bailando que enganchó sus pulseras de plata con el cierre de su vestido. Al darse cuenta, amarró el vestido con su otra mano con fuerzas irreales hasta destruirlo y quedar sin prenda alguna. En ese momento su delicadeza volvió a habitar su cabeza, y se sintió como un pollito recién nacido alrededor de extraños, observándolo. Caminó con cautela mientras los demás hablaban y miraban hacia otros lados, hasta esconderse felizmente atrás de un árbol. Ahora, la complicación estaba en cómo salía sin tener prevista la humillación atroz. Comenzó a dar pasos en cuatro patas como un gatito asustado. Hasta que vio a su mejor amiga, la supermodelo Alessia Güemes, que  bajaba de un auto. Como una loca pérdida, entonces fue como una heroína a rescatarla. Para desviar a la curiosa prensa, fue a la entrada del evento, pero luego se dirigió hacia los árboles. Cuando llegaba, observó detenidamente la apariencia de Melodi y pensó en un plan para escapar. Le prestó su abrigo y huyeron hasta el auto. La prensa las descubrió como un policía a dos ladrones, y luego Melodi se desmayó. Ahora se encuentra en su casa, con algunas pérdidas de memoria, por suerte.
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Fotografía de las seguidorxs de Melodi, intentando imitar sus extraños pasos de baile,
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martes, 24 de noviembre de 2015

La extraña llamada

La extraña llamada





      El invierno pasado me trasladaron a un orfanato de un pueblo muy cercano a Buenos Aires. Cuando llegué estaba demasiado cansado para recorrer mi nuevo lugar de trabajo, quería tomar un baño y dormir.
Al día siguiente, conocí a los demás empleados y las habitaciones del hospital. Por la noche no tenía ganas de acostarme y empecé a recorrer el lugar. De repente tuve la sensación de haber estado allí alguna vez.
Mientras recorría uno de los pasillos, escuché gritos que provenían de uno de los cuartos. Me acerqué, abrí la puerta lentamente y vi a un niño durmiendo abrazado a un muñeco de madera similar a una marioneta. Decidí ir a acostarme y me quedé con esa imagen del títere  que no me dejaba dormir.
De pronto, volvieron a oírse los gritos con mayor fuerza y cada vez más cerca. Me asomé al pasillo, intenté llamar a alguien pero nadie venía, entonces salí rumbo a la habitación del niño. Sentí pasos detrás de mí, me di vuelta, pero no había nadie. Al acercarme a la puerta percibí que los ruidos no  provenían de allí, sino desde más abajo. Bajé al subsuelo, pero los sonidos procedían de las cloacas. Introduje todo mi cuerpo por el conducto y pude ver el sistema de tuberías que yacía bajo el edificio, lleno de agua sucia y olor rancio.
Miré para todos lados. Estaba oscuro. De pronto, vi la cabeza de una figura, similar a la de un muñeco horripilante. comenzó a correr y desapareció. Lo quise seguir, pero el olor era sofocante.
Inmediatamente sentí un movimiento detrás de mí, alguien se acercaba. Quise regresar por donde había entrado pero se atoró la rejilla. No podía abrirla. Seguí buscando otra salida.
Finalmente, tras escapar por otra cloaca que conducía a la parte de afuera del orfanato, me detuve, miré atentamente y vi a la marioneta escalofriante, que empezó a reír macabramente, muy fuerte. Hallé una salida, cerré la rejilla y nunca más volví a ese lugar. Por esos hechos renuncié a ese trabajo, sin dar ninguna explicación al orfanato, huí para la casa de mi tía que estaba situada en una zona céntrica y segura de la Capital Federal.
Luego de pasadas unas semanas, en la madrugada, recibí una llamada. Aunque lo extraño y tenebroso fue escuchar aquella risa macabra que había escuchado aquel día.
Hoy a seis años de aquel suceso, sigo  sintiendo todo el temor del mundo de que aquella extraña llamada vuelva a repetirse, una vez más. Tan grande es que, en cada noche de tormenta sueño con ese día exacto. Pero a diferencia de la realidad en el sueño, noto que alguien me observa y siempre después de sentir una mirada penetrante detrás de mi, me doy vuelta. Sin embargo no encuentro más que sombras lejanas. Al final del sueño, estoy a fuera del edificio, mientras comienza una tormenta eléctrica siento unos suaves cosquilleo en la columna. Luego el miedo se apodera completamente de mi, y busco alguna presencia. Una vez me encuentro escondido de forma segura, detras de un gran árbol, empiezo a escuchar susurros que dicen el nombre de mi madre. Cuanto la amaba, a pesar que no era su hijo favorito, Ella murió cuando yo empecé a trabajar en ese orfanato. Me pierdo en pensamientos nostálgicos, y finalmente un escalofrío me recorre todo el cuerpo, totalmente asustado, espio desde el árbol para ver si hay alguien. De pronto, aparece delante mío una imagen, una especie de estatua de la virgen que cobra vida y se convierte en mi madre. Está me empieza a correr de manera diabólica. 
Luego me despierto alterada  , miro el reloj y siempre son las 4:34 AM.






  • Por: Rocío Pedernera  y  Elisa Mircea.    

Puertas adentro con una escritora


Puertas adentro con una escritora



Silvia Licht en su programa de radio.

*En su casa, en Quilmes compartimos una charla con Silvia Licht, 62 años, nacida en Wilde (Avellaneda).
Periodista, escritora, locutora y militante comprometida.
Entre mates y gatos nos transmitió su historia.


RP: Cuando eras periodista, ¿cómo te diste cuenta de que te gustaba la historia?

SL: Fue un largo proceso. Fui periodista (realmente, soy licenciada en comunicación). Trabajé en varios lugares: en Página 12, en Radio Nacional; también con Ricardo Horvath, en la producción de Aliverti, y como corresponsal de un diario paraguayo. Ahora vos me preguntás ¿cuándo te interesó la historia? Yo diría que cuando me desilusioné del periodismo. No sé si es exactamente la palabra "desilusión"; pero yo sentí que había cosas del periodismo que no me gustaban, y además entiendo que es la historia del ayer. El periodismo de hoy es la historia de mañana. Dejé de trabajar como periodista y entré en una editorial, y desde allí, ya tenía en mente el tema de la historia y  por una casualidad,  como muchas cosas en la vida, conocí a quien había sido la compañera de Agustín Tosco.

RP: Bueno ¿y por qué te desilusionaste del periodismo?

SL: Qué pregunta difícil, no sé si fue claramente una desilusión, pero vi algunas cuestiones en las que se priorizaban las razones económicas; por ahí yo tenía una visión un tanto edulcorada del periodismo. Entonces me molesté. Por esa razón me fui alejando de a poco.
RP: ¿Cuáles fueron algunos libros que escribiste?

SL: Como periodista, junto a una compañera de Página 12, escribimos "Crimen Bordón", un caso de impunidad policial. También tengo algunos libros de poesía, un ensayo sobre experiencias de taller universitario, y por último, dos libros sobre Agustín Tosco, entre otros. Digamos que los libros que más me interesan son sobre su vida y el movimiento obrero.

RP: ¿Cuál es el tipo de contacto que tenés con tus lectores?

SL: Es muy interesante lo que me preguntás, porque es inhabitual que un autor tenga un contacto con sus lectores, a menos que sea docente en la universidad. Yo en este momento, no estoy trabajando en la facultad, pero tengo amigos que pusieron mi último libro sobre Agustín Tosco como bibliografía obligatoria en Historia Argentina y Latinoamericana, por ejemplo, en Filosofía. Muchos de ellos me escriben y voy a dar charlas en la universidad. Es hermoso sentir que un chico me dice: "Qué suerte que la lectura no fue plomo", porque sí, son temas pesados los de los historiadores.

RP: A mí normalmente me interesan, pero normalmente, son temas que te dicen "Uhh".

SL: Es verdad, a veces, por ejemplo, para una sola frase que ponés en tu libro, tenés que leer otro libro entero, y me di cuenta de cuánto entiendo a los estudiantes.

RP: Cuando trabajabas ¿cómo te llevabas con tus compañeros?

SL: Bien, muy bien. En la editorial soy editora, me llevo perfectamente con los autores, porque la relación se tiene que dar fluida, de corrector a autor. Generalmente, nunca tengo malas relaciones. 

RP: Entonces, ¿qué ideología política tenía Agustín Tosco?

SL: Por todo lo que estudié de él, te puedo decir que era un hombre de Izquierda, pero del campo popular. Por eso, él decía que ser antiperonista era ser reaccionario. Es muy curioso ese concepto, ya que la izquierda hoy en día no entiende lo que es un movimiento nacional y popular. Tosco lo comprendía.
RP: ¿Me podes aclarar ese punto?
Silvia: Te voy a dar un ejemplo: Para las elecciones de 1973 él votó a la fórmula peronista Obregón Cano / Atilio López  y no a la que indicaba la Izquierda.
RP: Vos cuando eras joven, ¿militabas?

Silvia: Sí, tuve militancia política, en el Partido Comunista, durante los años de la dictadura.

RP: ¿Tenés ganas de contarnos algo de entonces?
Silvia: Fue una etapa muy importante difícil, que requeriría una entrevista específica.

RP: Para finalizar ¿has tenido alguna propuesta nueva desde el periodismo?

SL: Sí, lo estoy evaluando, pero ahora estamos en un momento político decisorio, por lo que no se sabe bien qué va a ocurrir, pero es una propuesta curiosa, que tiene que ver con la radio. 


“La relación se tiene que dar fluida, de corrector a autor”.

A partir de la entrevista, pudimos conocer más profundamente a Silvia. Nos relató una parte de la historia de La Argentina de la que se conoce poco. Quedamos en una próxima entrevista, nos relatará la vida y lucha de Agustín Tosco, así como de la militancia de Silvia durante la dictadura.


Entrevistadora: Rocío Pedernera.

martes, 19 de mayo de 2015

Vecino asesino. Sucesos (sección del diario). Martes, 19 de Mayo de 2015

Fue hallado el cuerpo de un zapatero en el Barrio Boedo (Constitución)
  • Ocurrió ayer a la noche, el zapatero más conocido de la zona fue acuchillado violentamente quince veces por su vecino.
En la noche de ayer a las 23:14 el violento ataque de Luis Lopez (38) hacia Antonio Riveras (45), llevo a la muerte de esté último. Esto paso en el negocio del zapatero, llamado "Hojas de primavera", calle: Constitución al 2.900. 
Los hermanos de Luis, Soledad (27) y Alejandro (33) López decían:"Luisito nunca tuvo reacciones violentas, pero según el ya estaba cansado de que Antonio se abusara por ser el único zapatero cerca y por eso, ponía precios bastante altos a los zapatos que vendía". 
También tenemos el testimonio de la esposa de Antonio, Rosa Aquino. Ella afirmaba que el mismo Luis López no la dejó pasar al negocio:"Él me prohibió la entrada, y yo no entendía nada de lo que estaba pasando. Pero luego, de una forma atroz lo vi yo con mis propios ojos". Estaba la puerta entre-abierta, por esa razón observó con mucha desesperación (ya que no podía hacer nada) como se pegaban, gritaban y por último como violentamente lo comenzaba a apuñalar.  La asustada mujer al ver la primera puñalada se desmayó, una pareja que estaba caminando la encontró, vio que estaba tirada en la vereda. La iban a trasladar a un hospital cercano, cuando ella despertó y relató todo lo ocurrido en la comisaría.
El asesino fue entregado, y puesto a disposición judicial. Aún igualmente no sé sabe el porqué fue violento ataque, la justificación de su furia. 
El vehículo en el que estuvo el inculpado.

El arma que utilizó, hallada en un libro que estaba en la casa del asesino.


domingo, 30 de noviembre de 2014

La Ruleta. Titulo: las ninfas de la esperanza.

Yo, ese tipo de ser sensible.
 Noches lloviendo penas de deseo y esperanza. Chistosos violines suenan en mi mente.
 Pasado embotellado en un frasco de mermelada.
 La cortina azul ilumina levemente el cabello dorado de ella.
 Ella, tan sola con sus ojos color café que parecen cantar canciones del alma.
Un fuerte huracán ruge  palabras.
Suspiro de rosas secas color ámbar gritando a los mil vientos los secretos abisales del corazón.
El silencio, en la calma de sus tristes recuerdos, que van muriendo.
 Las lágrimas que algún día derramo, esas saladas y brillantes iguales al mar.

 Los cantos de las sirenas anunciaran la felicidad de mañana.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Reflexión

Yo estuve en el grupo uno, trabajamos con "El santo y la limosna" (ese es el cuadro). Creamos una historia sobre la vida de un ladrón, Ramón que a partir del robo del santo de una iglesia se desataban muchas situaciones dejando bien en claro que era un ladrón. El grupo estaba integrado por: Lucia Delgado, Ramiro Carnecky, Ignacio Burruchaga y yo.
Fue una buena experiencia para mi vida, fue una ejercitación interesante el imaginarme que haría yo en el lugar del protagonista, es decir ponerme sus zapatos. También me ayudo a madurar, en muchas diferencias que hay entre trabajar así o solo, una muy grande es que trabajando solo, no tenes que discutir ideas, solo son las tuyas. Es bueno trabajar solo, pero al trabajar en grupo hay más ideas en juego y más talentos por ejemplo: uno tiene buena ortografía, el otro es creativo, otro no tanto. De esa forma sale un mejor producto, porque al trabajar singularmente no hay nadie que sepa más o menos, sos vos solo no hay nadie que gracias a que sabe más de algo que vos pueda aportar sus ideas. Por eso sale un mejor producto, además el saber aceptar las ideas del otro y que el otro las acepte es algo fundamental, por eso te ayuda a madurar, ser mejor persona, y no tan egocéntrico. A llevarte mejor con las personas y etc, también otro ejemplo: los genios de la historia no fueron ellos solos sino muchas y muchas personas que mejoraron sus ideas, o trabajaban en grupo. 
Hubo un chico que no participo mucho, nada. Yo también sinceramente me olvide un tiempo, otros dos chicos colaboraron mucho. Yo al principio participaba mucho, pero después decía bueno me conecto el viernes y luego el otro viernes, y así, nunca lo hacia. Igual  fue una linda experiencia, siempre uno quiere que le toque un grupo de amigos, pero más allá de eso aunque te toque un grupo de amigos siempre va a haber uno o dos chicos que no lo sean (no es mi caso, yo no tengo muchos problemas con respecto a eso, igual me toco un grupo de gente que me llevo bien) igualmente no podes no trabajar por eso, al contrario.
Yo cuando empezamos si participe mucho, pero al final tendría que haber sido más esforzada y haberte puesto más tiempo al trabajo. Los chicos si dos trabajaron mucho, hubo uno que no hizo casí nada. Yo daba ideas, al final estaba sin creatividad, y no sé que me paso.
Nunca discutimos mucho, ya que es un cuento y si queríamos terminarlo no era la mejor idea. Hubo bastantes acuerdos con respecto a la historia, unos la querían de otra manera y otros de otra.
Yo siempre fui de aceptar las ideas de los demás, la verdad no me parece coherente discutir primero antes de ver si lo que propone tu compañero es mejor que lo que propusiste. Los demás también, no me toco con ninguna persona egoísta. Se sentía muy bien cuando participabas mucho, desde siempre me gusto colaborar, no sé si me gusto como quedo terminado el cuento, se que es un buen trabajo. Pero a mi esté tipo de historias no son las que más me agradan, yo prefiero fantásticas o no sé de otra cosa.
No soy de las personas que le tienen miedo a la hoja en blanco, a mi me da más miedo cuando estoy cansada y escribo. Porque me puede salir cualquier cosa.  
El producto final:


El santo de mi vida
GRAMAJO_Con-el-santo-y-la-limosna.jpg

Acá estoy yo, paralizado frente al astillado espejo que cuelga de un fino hilo de la punta de un clavo, ya no sé qué hacer con mi vida: el santo que tengo acá en mi casa no da señales, y la pobreza me está comiendo vivo.
   Las ofrendas que le doy al santo de la Iglesia San Ramón Nonato no dan resultado, parece que ni al santo le importa mi vida…
   Mi vida está vacía, sin familia ni amigos… Lo único que me queda de mi familia es este collar de la suerte en forma de carta. Pero yo sigo teniendo fe. Soy tan desdichado que le hablo al espejo como si éste me pudiera responder. Estoy vacío, la vida no tiene sentido y estoy avizorando un futuro de miseria y de disgusto. Necesito dinero y por él soy capaz de hacer lo imposible.
   Ya estoy rendido ante mis pensamientos, todo es inútil y ya no sé qué hacer… La única solución posible, aunque no la desee, es el robo. El robo es un delito, ya lo sé, pero no hay más opciones, la solución es única, otra opción no hay.
   Pensé por horas qué podía hurtar, pero no se me caía una idea: un auto, un secuestro… No eran muy buenas opciones ya que llamarían mucho la atención de la policía...

   Ya es domingo. Estuve toda la noche sin dormir ni sentir el más mínimo cansancio. Como era mi costumbre, exactamente a las doce tenía que ir a la iglesia a otorgarle ofrendas al Santo.
   Salí de mi pequeña casa, hoy el día es distinto a todos los días en Tucumán, está como más ventoso y más frío,  me parece raro que haga tanto frío en mayo, ni me quiero imaginar lo que será este invierno… El lugar sigue igual que siempre: con mucha basura y lleno de todo tipo de olores nauseabundos.
   No me importa el frío que tengo. Camino hacia la iglesia observando con atención el pueblo. Monteagudo para mí es una de las ciudades más lindas de Tucumán, lástima que yo vivo en este pueblo, que es uno de los más pobres de por aquí: es pequeño y  está lleno de casas precarias como la mía,  unas pegadas a las otras.No tenemos un centro grande, solo un supermercado. Sin dudas, lo más importante de lo poco que tenemos es la iglesia: San Ramón Nonato, a la cual voy todos los domingos.
   De pronto empieza a lloviznar, me quedo parado mirando cómo  el cielo se va llenando de nubes hasta quedar si una sola luz del sol. Agarro mi collar de la suerte y miro otra vez al cielo pidiendo por favor que este día sea especial, que se me ocurra algo para vivir mejor.
   Llegó a la iglesia, sigue lloviznando, me paro en la puerta y saludó amablemente al policía Juan Quiroga. Es un hombre alto y barbudo, muy creyente y siempre cuida la iglesia los domingos. Entró aliviado, afuera hace mucho frío, camino por los anchos y rojizos pasillos de la iglesia. Entonces, lo veo: gigante, majestuoso… Pienso: “Debe valer una fortuna”.
   El santo es de madera, está total e increíblemente decorado… Tengo que admitir  que, a pesar de  que vengo todos los domingos, jamás había reparado en él.
   Ya estoy de vuelta en mi casa, bueno... en este amontonamiento de chapas rotas y maderas podridas, y tengo mucho frío… Pero ya conozco mi objetivo, lo único que me falta es encontrar la manera de robarlo.
   Ese santo sería mi salvador después de todo… Sé que no es el santo al que le dejo ofrendas pero al menos tendré un santo que estuvo en la iglesia. Y siento que me va ayudar, que será el que me otorgue una vida digna para un hombre de Monteagudo.
   Después de muchas horas pensando cómo iba a robar el santo, me rendí y decidí improvisar, sin tener un plan muy ingenioso. Como mañana es lunes, no creo que haya mucha gente, y creo que Juan, el policía, no trabaja los lunes… Ya me decidi, lo voy a hacer…

   Creo que son las diez de la mañana, y recién me despierto: el rayo de sol me da justo en la cara, estoy tan cómodo y calentito que casi se me olvida lo que tengo que hacer, entonces me despierto rápido y salgo.
Hoy el día no está como ayer, hoy el cielo está despejado y no hace frío, así que camino tranquilo y despreocupado.
   Ya es la hora, tengo que hacerlo, estoy en la puerta y no veo a nadie, así que decido entrar. Recorro el mismo camino que hice ayer para encontrarlo: ahí está, en el mismo lugar, observo que no haya nadie y lo agarro… Y entonces veo que detrás del santo está la limosna guardada, así que también me la llevo.
   Con las dos cosas no puedo. Decido guardar el santo abajo de mi remera pero no me entra, entonces tengo que llevar las dos cosas entre mis manos, cosa que es muy difícil. Cuando salgo, accidentalmente, se me cae el santo al piso y escucho gritos. Me doy vuelta: es Juan Quiroga, el policía. No tenía ni idea que trabajaba los lunes...          
   Entonces, levanto al santo rápidamente y empiezo a correr como puedo, intentando que no se me caiga nada… Juan jura que si no le devuelvo el santo me mata.
  
   Ya había perdido al policía cuando veo un colectivo a punto de avanzar en la  parada, me trepo rápidamente y me siento en el fondo pensando en lo ocurrido.                   Siento que la gente no hace otra cosa que mirar al santo.
   No sé qué hacer con mi vida,  solo tengo el santo y la limosna.
   Es increíble, la única vez que el dinero no me falta, no me siento bien, siento que la culpa es más pesada que el santo y la lucha por escapar de ahí.
   El autobús avanza como las horas, sin saber siquiera hacia donde me dirijo, la gente sube y baja y yo permanezco inquieto en el mismo asiento. Mi vida pasa ante mis ojos, todos mis logros y fallos, mis buenas acciones y las malas. Mi vida será diferente a partir de ahora, no tendré los problemas económicos que me venían atormentando, seré, de una manera u otra, un hombre feliz.
   El autobús avanza y me entero por el altavoz que me dirijo hacia Buenos Aires…

    Llegué hace dos horas a la terminal de Retiro y hay mucho más movimiento que en Tucumán. La gente va apurada por todos lados y me veo totalmente fuera de lugar.
Camino lentamente hacia la salida cuando un hombre me toca el hombro
   -Hola, soy Edgardo Salgado, Jefe del club de arte de Palermo.- ¿Me está hablando a mí? ¿Porque un jefe del club de arte de Palermo me hablaría a mí? La verdad no se aparenta como un jefe pero lo sigo escuchando atentamente.- Veo que llevas contigo una pieza muy interesante, ¿es tuya?
   Me quedo callado por unos segundos sin responder.-Si, la estuve haciendo en Tucumán y quería ver si tenía éxito acá en Buenos Aires.- respondí con miedo de que no me creyera ¿y si era una trampa?
   -El éxito no llega solo- me dijo - y yo te puedo ayudar. Ven a mi oficina el jueves al mediodía y discutiremos condiciones. ¿Te gusta la idea?
-Claro que sí- dije sorprendido.
   El señor se aleja y yo me quedo estático, como no soy artista y no tengo la menor idea sobre el tema no sabía qué decir en la reunión, pero sí sé que esto puede cambiar mi vida.
   Estoy durmiendo en la plaza San Martín donde me preparo para el Jueves, que será, seguramente, el día más importante de mi vida…

   Llegado ya el gran día estoy un poco nervioso, voy por la avenida Santa Fe hacia la oficina de Salgado. Transpiro mucho, debe ser producto de los nervios.
   Llego al edificio, las grandes columnas y ventanas me hacen sentir presionado pero no le doy importancia y subo al ascensor, marco el piso 35 y subo directo a su oficina con el santo entre las manos.
   Salgado me esperaba con un banquete de bienvenida, era claro que se interesaba en “mi obra”. Me invita amablemente a sentarme en su escritorio y me cuenta su propuesta, que consistía en exponer el santo en el Malba y esperar por un comprador, él se quedaría con una parte del dinero de la venta. Me pareció bien la oferta , la acepté y le entregué el santo que sería puesto inmediatamente en exposición.
Pasaron algunos días y cuando voy a la recepción del hotel me dicen que tengo una carta. La leo y es de Salgado, me está diciendo que encontró un comprador para el santo que quiere cerrar el trato lo antes posible.
   Paro un taxi en la esquina y me voy hacia el imponente edificio en el que se encuentra la oficina de Salgado. Allí marco nuevamente el piso 35 y llego a destino.
El comprador era el brasileño Paulo Da Silva, un admirador del arte religioso popular muy conocido en el mundo, a quien yo, un hombre pobre de Monteagudo, no conocía.
La oferta era clara: ofrecía un millón y medio de dólares por el santo.
   Hablo con Salgado a solas y opina que la oferta es conveniente. Él se quedaría con medio millón y yo disfrutaría del millón restante.
   La transacción se realizó sin problema alguno y cada uno retomó su vida... Ahora ya no soy un pobre tucumano, sino un millonario que puede disfrutar de su actual fortuna.
Con el tiempo me compré una casa y aprendí a manejar, conseguí importantes inversiones de las cuales podría vivir mucho tiempo.
  
   Esto ya no daba para más, ya estaba cansado de ver todo tan arreglado y perfecto. No estaba, acostumbrado a tanto lujo, tanta plata. Mi cabeza no paraba de dar vueltas, no podía dejar de torturarme. La pobre iglesia sin su santo, las personas creyentes como yo sin un santo. Fui muy egoísta.
  Comienzo a pensar que hay que darle un fin a todo esto, mañana mismo parto para Tucumán. Pensándolo bien, vivir “bien” no era para mí. Mientras hacía la valija, mi mente entraba en un vaivén de dudas, mi cabeza explotaba. Era como si tuviera dentro una pelotita rebotando, diciendo en un lado “si” y en el otro “no” continuamente.          No obstante, mi decisión era muy firme no voy a renunciar, voy a hacer lo correcto.   Diré la verdad.
 Camino hasta el Malba, pensando como será mi vida ahora que voy a decir a verdad.    Entro, saludo a todo el personal amablemente porque ya me conocían, llego a la oficina de Salgado y lo veo a él  hablando con Juan Quiroga ¿Que hace acá él? Me agacho para que no me vean e intento escuchar algo pero como soy tan tonto me caigo, haciendo un ruido enorme. Me vieron ya no sé qué hacer. Entonces salgo corriendo lo más rápido que puedo, Juan me está persiguiendo, ya no puedo  más me canse, sin embargo veo una tienda y sin pensarlo me meto. Por suerte Juan no me vio y siguió corriendo, espero unos minutos para estar seguro de que no esté salgo miro para todos lados y no veo a nadie. Con mucho miedo voy corriendo hasta mi casa.
   Dormí con mucho miedo pensando en qué estaría pasando. De la nada, tocan el timbre, abro la puerta y desgraciadamente era un policía, pero no era Juan. No sé qué hacer si correr si cerrar la puerta...
   -¡Vos no te vas a ningún lado!-me dice, intento escapar pero no puedo, y me agarro con mucha fuerza y me puso las esposas.
   Entré en una especie de trance a partir de ese instante, no recuerdo como llegué a comisaría pero ahí estaba. Sentado delante de una policía gorda, que me ametrallaba con un montón de preguntas que me aturdía. No entendía nada, contestaba automáticamente todo, no me pregunten que dije. En un momento me quedé más solo que nunca la policía se fue, pero todavía no entiendo cómo me descubrieron, yo no dije nada. Como me encantaría que mi santito estuviera acá conmigo, para sacarme de este calvario. Me puse a rezar, para que me ayude una última vez:
   -¡Dale, che ya no te pido más nada!-. Desesperado apoyé con tristeza mi cabeza en la fría mesa, esperando que algo suceda. Lo único que sucedió fue que apareció un policía. Y me explico todo, al parecer todo esto fue un plan para atraparme. Salgado era un viejo amigo de Quiroga y planearon todo esto, cuando Quiroga me vio subir al micro inmediatamente llamó  a Salgado para que vaya a retiro y para que me mienta con lo del Santo. Hicieron todo esto para ver si yo decía la verdad, pero al final les termine mintiendo a todo el mundo. Conclusión que no existe ningún Paulo Da Silva que le interese el santo, me pagaron pensando que yo no aceptaría tanta plata y diría la verdad, pero no porque soy un egoísta y mentí. El Santo ya está en la iglesia San Ramón Nonato, lo llevaron ni bien lo entregue.
  -Ahora estás condenado a 4 años de prisión, por robar el santo y por mentir sobré el robo.-me dijo el policía.
   Cuando escuche 4 años apenas intenté hablar pero perdí el conocimiento.
   Me desperté en una cama de un  hospital, me sorprendí al ver que a mi lado estaba Juan. Ahora entiendo que todo esto lo planearon para quedarse con el santo y matarme de una vez. Juan me dijo que ni bien me recupere me mandan a prisión. Esas fueron  las peores palabras en mi vida que escuché. Con eso digo todo, mi vida ahora esta arruinada por completo.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

La poesía. El cielo amatista

Las brujas de las altas montañas
reunidas alrededor del espejo
Las fuerzas de la noche rosadas
Lejos veía su mágico reflejo
La criatura nocturna soñaba
El cielo azulado ya estaba espeso 
Y allá las brujas danzaban tonadas