Yo, ese tipo de ser sensible.
Noches lloviendo penas de deseo y esperanza. Chistosos
violines suenan en mi mente.
Pasado embotellado en un frasco de mermelada.
La cortina azul ilumina levemente el cabello
dorado de ella.
Ella, tan sola con sus ojos color café que
parecen cantar canciones del alma.
Un fuerte huracán ruge palabras.
Suspiro de rosas secas color ámbar gritando
a los mil vientos los secretos abisales del corazón.
El silencio, en la calma de sus tristes
recuerdos, que van muriendo.
Las lágrimas que algún día derramo, esas
saladas y brillantes iguales al mar.
Yo, ese tipo de ser sensible.
Noches lloviendo penas de deseo y esperanza. Chistosos
violines suenan en mi mente.
Pasado embotellado en un frasco de mermelada.
La cortina azul ilumina levemente el cabello
dorado de ella.
Ella, tan sola con sus ojos color café que
parecen cantar canciones del alma.
Un fuerte huracán ruge palabras.
Suspiro de rosas secas color ámbar gritando
a los mil vientos los secretos abisales del corazón.
El silencio, en la calma de sus tristes
recuerdos, que van muriendo.
Las lágrimas que algún día derramo, esas
saladas y brillantes iguales al mar.
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